Compromiso para continuar transformando la Universidad

Roberto Markarian, 23 de agosto de 2018

 

Este documento expresa las grandes líneas de los trabajos, principios y elementos de gestión que pienso promover junto con el equipo que conforme, considerando las más diversas personas y corrientes que acompañen las orientaciones expuestas en este texto. Agradezco a los firmantes del documento de apoyo a mi candidatura y a todos los que han colaborado en la redacción de esta plataforma.

 

Introducción

La Universidad de la República (UR) es una institución compleja, heterogénea y de gran tamaño: su presupuesto anual es de cerca de 500 millones de dólares, cuenta con más de 100 mil estudiantes – más de 10 mil de ellos matriculados en las sedes del Interior-, su plantilla es de alrededor de 10 mil cargos docentes y más de 6 mil no docentes, con un egreso cercano a los 10 mil por año, 5 mil de los cuales lo son de grado.

En las últimas décadas se han dado cambios muy importantes en las estructuras sociales y del conocimiento, que han alcanzado a todas las formas de organización del mundo universitario. En nuestra UR esos cambios han sido permanentes: nuevas facultades y carreras, multiplicación de los posgrados y las formaciones terciarias, desarrollo impetuoso fuera del área metropolitana, avances importantes de la investigación y de los vínculos de la extensión con la enseñanza, proyectos muy variados y exitosos con diversos organismos públicos, participación activa en las formas existentes de coordinación con el resto del sistema educativo.

Es connatural a estos procesos que en una institución tan grande y compleja se generen multiplicidad de visiones, a veces concordantes y a veces contrapuestas. Los reclamos que se han dado a la interna y desde afuera de la Universidad, no pueden negar ni prescindir de los muchos aspectos positivos que por su historia, su accionar y sus resultados, la UR tiene a nivel nacional, regional e internacional. Esos logros son de orden institucional, ético, académico y de compromiso social y es, justamente a partir de ellos y de la inteligencia, trabajo y voluntad de los universitarios, que se debe impulsar una nueva etapa de transformaciones.

No hay por qué negarlo: frustraciones en las formas en que se concibe la organización social tanto a nivel global como nacional introducen contradicciones, fragmentaciones e incertidumbres, con las cuales es necesario convivir, pero no profundizar. El desafío es unir esfuerzos en la búsqueda de una superación creadora, en la prosecución de nuevas estrategias de funcionamiento de la institución y de desarrollo académico.

Se puede evitar que la UR viva en un estado de polarización permanente, apuntando a las confluencias y a la gestión de las diferencias que naturalmente existen y enriquecen la vida universitaria. Esta forma de encarar nuestra realidad será especialmente importante en el horizonte de restricciones que se avizoran dentro de, por lo menos, los próximos dos años y -quizás- el siguiente quinquenio.

Por otra parte en términos financieros, entre 2005 y 2014 todo el sistema público de educación tuvo uno de los incrementos más grandes de su historia, lo que no se repitió de allí en adelante. Sin embargo, en el último cuatrienio la UR exhibe datos de crecimiento a todo nivel; por ejemplo, aumento de los estudiantes a un ritmo de más del 4% anual en particular en el interior, incremento de las actividades de investigación (nuevos grupos, mayor demanda de proyectos de alta calidad), más acciones de extensión y actividades en el medio (territoriales, involucrando a todos los servicios, en la enseñanza, en los hospitales, en las cárceles). Todo ello considerando un período de muy limitados aumentos presupuestarios que vienen ocasionando graves problemas financieros a la institución, y han dificultado la concreción de iniciativas en las que la inversión edilicia, en cargos y en equipos resulta crucial.

Mi experiencia, que parece ser la de rectores anteriores, indica que el período de cuatro años es breve para concretar muchas de las metas que los equipos se proponen, en particular las que significan modificar normas de comportamiento universitario y tradiciones de larga data. Por ello esta presentación retoma muchas metas anteriores, agrega aspectos que han surgido de la experiencia reciente y se concretiza en acciones específicas, plausibles de llevar a cabo en un segundo período rectoral.

 

Criterios generales de trabajo

Reafirmo los criterios generales de trabajo que han guiado con total coherencia y en forma sistemática la actuación del equipo que coordino, los que expreso a continuación:

a) Generar condiciones para incrementar la confianza en la seriedad y las virtudes de la institución, en particular mediante el firme apoyo a la creación de conocimiento avanzado, la enseñanza de calidad, la interacción con la sociedad y la plena autonomía de los poderes políticos.

b) Analizar y articular las necesidades sociales y productivas al concebir las formaciones terciarias y superiores, buscando soluciones superadoras, bajo la comprensión de que la UR no es ni debe ser la única institución a cargo de la educación terciaria y superior.

c) Buscar nuevas formas de participación democrática, así como la mejor expresión del cogobierno, el irrestricto ejercicio de la crítica y la autocrítica, y el libre funcionamiento gremial.

d) Conformar equipos con gente calificada, comprometida, sin mirar historiales políticos ni banderías previas en la interna universitaria.

 

Líneas programáticas

La enumeración que sigue reseña algunas de las ideas centrales que servirían como plataforma de convergencia de ideas y acción para la Universidad. Tratan de indicar caminos viables, a la vez que perspectivas de modificación de la institución. Comenzaré con algunos debes del período actual que considero importante retomar con vigor. Sobre aspectos vinculados a los ítemes 1, 2 y 6, nos hemos extendido en la nota escrita con Fernando Peláez, aparecida en La Diaria el pasado jueves 2 de agosto de 2018.

 

1) Coordinación de la enseñanza pública, en particular de la terciaria y superior, y definición clara de las distintas opciones de educación terciaria y sus complementaciones

Estos son temas que han entrado en discusión en los últimos años. Debemos propiciar y concretar propuestas que eviten la dispersión actual. En cumplimiento del mandato constitucional (Art. 202: “La ley dispondrá la coordinación de la enseñanza”), la Universidad promoverá la elaboración de una Ley de coordinación de todo el sistema público de Educación, en virtud de considerar que los mecanismos establecidos en la Ley General de Educación no son ya suficientes. El país requiere con premura la puesta en común de criterios que den cuenta de la rica tradición de formación académica y profesional de todo el sistema educativo, de la cual la UR es parte muy importante. En particular debe elaborarse una propuesta sobre la coordinación del Sistema Terciario y Superior. La normativa que se establezca debe simultáneamente incrementar la autonomía de los poderes políticos y formalizar la coordinación entre los entes y con las autoridades nacionales en materia educativa y cultural, en cuestiones tales como movilidad docente y estudiantil, actividades de investigación y extensión compartidas, acuerdos de creditización, cursos coordinados y complementarios. Sobre esas bases, la UR puede asumir la iniciativa de continuar e incrementar las políticas de coordinación estrecha con ANEP, en particular con CETP-UTU, formación docente y la UTEC.

 

2) Estructura y gobierno de la Universidad de la República. Condiciones para la modificación de la Ley Orgánica

Desde ya debemos formar equipos multidisciplinarios que analicen a la vez los cambios habidos a) en nuestra sociedad (cultura, economía, política, temas ambientales), b) en los universitarios en términos de maneras de informarse, participar y tomar resoluciones, y c) en nuestra institución (crecimiento, nuevas disciplinas, interdisciplina, cambios en las formas organizativas). Estos y otros análisis debieran dar lugar a concebir la nueva carta orgánica que refuerce el rol de la Universidad como un actor importante en la educación superior del país, en el desarrollo de capacidades productivas y de bienestar social con independencia económica, política y cultural. Deberá redundar en la mejora de las contribuciones formativas y dialógicas hacia los movimientos sociales y la colaboración en la búsqueda de soluciones de crecimiento y distribución de la riqueza. Ello permitirá también dar respuesta a algunos de los asuntos que se plantean frecuentemente: integración del Consejo Directivo Central, formas de elección de todos los cuerpos. Todo ello debiera dar origen a discusiones que busquen acuerdos y soluciones aceptables para las diversas posiciones que aparecerán respecto a las nuevas estructuras académicas, de gobierno y de gestión. En cualquier caso, parece importante orientar esos acuerdos hacia el aseguramiento de los mecanismos más democráticos en la toma de decisiones. La experiencia reciente sobre las formas de elaboración de la parte general del Estatuto del Personal Docente (EPD) indica un sendero a imitar en lo que corresponda. El justo equilibrio entre lo que queremos y lo que podemos lograr a la luz de las circunstancias políticas será parte de la táctica posterior.

 

3) Culminación de las modificaciones del Estatuto del Personal Docente

Se está terminando de aprobar el Título I (Disposiciones Generales) del EPD y algunos cambios al Título II (Régimen de Dedicación Total para el Personal Docente). Aprobadas las ideas fundamentales del Estatuto, que incluyen muchas modificaciones en relación con la norma vigente, resta determinar detalles no menores y resolver sobre las modificaciones acordes de las ordenanzas de los servicios. Se deben analizar cuidadosamente las etapas de su aplicación, que debe ser paulatina (seguramente llevará varios años de implementación), y brindar garantías en relación a las situaciones creadas, la duración de cargos, los horarios, las pautas para el trabajo de los docentes más jóvenes. Estas y otras cuestiones similares podrán establecerse en los artículos transitorios. Debe encararse seriamente la posible modificación del Título II y otras disposiciones que aparecen en el actual EPD. La experiencia reciente es un buen aliciente para avanzar integrando progresivamente los distintos niveles de complejidades y acuerdos necesarios.

 

4) Avance en debates y acuerdos sobre las estructuras de información, evaluación y planeamiento universitarios

La institución debe darse los medios técnicos y políticos que le permitan conocer, en tiempo real, los diversos factores que inciden en la marcha de la universidad. Hemos dado un salto principal en la coordinación de esfuerzos en esta última dirección en materia de información sobre enseñanza y mejorado los sistemas de evaluación institucional. Esto está y estará significando un avance fundamental en relación con las capacidades actuales, y permitirá apoyar sobre mejores bases estadísticas e informacionales los planes de evaluación y de desarrollo de largo plazo. El Seminario realizado en 2015 dio buenas pistas sobre cómo avanzar en todos esos terrenos. En particular, se deberían propiciar acuerdos con los organismos que discuten y tienen a su cargo la planificación nacional (OPP y distintas Secretarías Nacionales), para disponer e intercambiar datos e informaciones útiles para la gestión y la planificación.

 

5) Incremento de la articulación entre producción, trabajo y educación

Directamente relacionado con los sistemas de información y planificación, este punto exige concebir maneras de analizar las demandas reales del Uruguay productivo, con mentalidad independiente; no solo educar para las necesidades de los esquemas de producción actuales, sino también concebir profesionales y trabajadores educados para renovadas formas de explotación de nuestros recursos naturales e intelectuales. Se deben promover investigaciones independientes de las lógicas predominantes que vinculen el conocimiento, la innovación en la producción, el impacto creciente de las nuevas tecnologías e intenten prever los nuevos cambios. El incremento de la colaboración con el LATU (incluso a través de la participación en su conducción) es una meta del próximo período. Se requiere también más información sobre la inserción de nuestros profesionales y la posible planificación de nuestras inversiones en materia de enseñanza. Se debe ir a la búsqueda de nuevos acuerdos con diversos actores sociales e institucionales (INEFOP, PIT-CNT, organizaciones de profesionales) para conocer mejor las necesidades de los trabajadores y las empresas productivas.

 

6) Consolidación y ampliación de medidas que promuevan el incremento del egreso, la alta dedicación y compromiso estudiantil

La baja relación entre el ingreso y el egreso y las orientaciones elegidas por los estudiantes merecen gran preocupación e interés, y obligan a pensar soluciones globales en el sistema terciario. Se han tomado medidas -desde la Comisión Sectorial de Enseñanza, Bienestar Universitario y otros servicios universitarios-, que han mejorado el porcentaje de egresados en relación con el ingreso, pero se requiere ir por más. Es preciso formular nuevas propuestas que promuevan las mejoras educativas, continuar con el proceso de corrección de planes de estudio y la creación de nuevas opciones educativas.

Hay que asegurar la permanencia de los estudiantes en la Universidad, en especial de aquellos que trabajan o provienen de zonas aledañas o tienen circunstancias de vida que comprometen especial atención. En este sentido, se buscará incrementar las becas estudiantiles (en particular asegurando el buen funcionamiento del Fondo de Solidaridad), optimizar los servicios de alimentación, y consolidar el programa de tutorías entre pares. Las becas deben permitir una dedicación integral a los estudios, y requieren el acompañamiento de medidas para mejorar el rendimiento estudiantil.

Muchos de estos apoyos deben plantearse especialmente en los años iniciales de las carreras, como formas de promover el acortamiento de los períodos de cursado de las mismas sin disminuir la calidad de la formación superior. Son además formas concretas de expresión de la solidaridad entre universitarios y de estos con la sociedad, que superan la visión tradicional de una frenética carrera por recibirse como una aspiración meramente individual.

Nada obsta a que, por añadidura, se promuevan a escala nacional medidas que permitan la reducción de la jornada laboral a aquellos estudiantes que trabajan.

 

7) Una remozada política de crecimiento en el Interior

El crecimiento de los Centros Universitarios Regionales ha significado un cambio muy importante en la institución. Varias de sus líneas de desarrollo han sido muy exitosas y han colaborado en la existencia de centros de investigación y enseñanza de calidad y en el crecimiento de actividades culturales de buen nivel. En el quinquenio anterior los programas contaron con gran apoyo financiero del Poder Ejecutivo y el Parlamento (en el presupuesto anterior se otorgó casi la totalidad de lo solicitado en 2010). La situación cambió radicalmente en el actual quinquenio. El uso de las economías de los servicios en el Interior permitió sostener un buen ritmo de crecimiento (por ejemplo casi la mitad de los docentes de los PDU y los departamentos académicos del Interior tomaron posesión en el período 2015 – 2017). Pero este proceso basado en crecer con los remanentes del pasado no puede ser permanente. El proceso de consolidación futura debe basarse en la evaluación de las líneas y grupos de trabajo, afianzar lo más exitoso de acuerdo a las finalidades generales de la UR, corregir las posibles desviaciones de los planes originales y fortalecer los sectores que han avanzado de acuerdo a los criterios regionales y nacionales. Todo ello debe hacerse incrementando la coordinación con los otros emprendimientos en el Interior y con instituciones cercanas de los países vecinos, sobre la base de la complementación académica y de servicios. De la concreción de estas orientaciones y de otras acciones que podrían impulsarse en diálogo con los universitarios y otros actores sociales y políticos del Interior depende gran parte del éxito en conseguir nueva financiación específica para el interior.

 

8) Profundización de una política universitaria de relaciones internacionales

La Universidad de la República ha ido definiendo algunas prioridades que marcan una política de relaciones internacionales. En ese sentido se insertó activamente en el espacio de educación superior del MERCOSUR educativo, apoyó e impulsó desde sus inicios la red de Universidades del Grupo Montevideo, y ha participado con iniciativa y responsabilidad en distintos eventos regionales e internacionales, como es el caso de la reciente Conferencia Regional de Educación Superior que se realizó en la ciudad de Córdoba, Argentina (CRES, junio de 2018).

La creación reciente del Servicio de Relaciones Internacionales es una base para consolidar estas prioridades y profundizar y generar nuevas propuestas. La temática de reconocimiento de títulos y acreditación está muy fuertemente presente a escala internacional (ARCUSUR-MERCOSUR, UNESCO, financiadores, rankings). Otro de los temas esenciales atañe a la posición de la Universidad como actor central frente a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Desde lo conceptual es necesario, a su vez, hacer frente con firmeza a las tendencias hacia la mercantilización de la educación universitaria, la pérdida de autonomías, el debilitamiento de la transparencia y el cogobierno, fenómenos que se han ido expandiendo en América Latina y el Caribe.

 

9) Medidas enérgicas para la financiación del Plan de refuncionalización y la integración plena del Hospital de Clínicas (HC) en el Sistema Nacional Integrado de Salud

El esfuerzo del Hospital y la Facultad de Medicina con el firme apoyo central permitió avanzar en la aprobación de una nueva Ordenanza para la gestión del HC y en la elaboración de un Plan de reorganización del mismo, aprobado en marzo 2016, que incluye una redistribución de la planta física y la “liberación” de al menos 8 pisos para otros usos universitarios. Luego de no avanzar diversas fórmulas para financiar la refuncionalización de la planta física, se obtuvieron escasos fondos que se usan en el sentido del Plan. La actualización y profundización de los contenidos de los convenios entre la UR, ASSE y el Ministerio de Salud Pública y la integración al SNIS deben ser simultáneas con la búsqueda de nuevas fuentes y el compromiso del Estado en la financiación. Todas esas medidas deberán concluir tanto en la mejora de la atención de la salud de la población, cuanto en la calidad del ejercicio de las funciones de enseñanza e investigación del Hospital.

 

10) Nuevas políticas y acciones en extensión universitaria y actividades en el medio

Cuando se refiere a las relaciones de la Universidad con el medio, no se debe focalizar el análisis en una modalidad de vinculación particular y olvidar todas las funciones primigenias que le competen: para ellas fue creada y por ellas, más allá de su autonomía, la Universidad debe rendir cuentas ante la sociedad entera. Las modalidades de la vinculación de la UR con otros actores sociales debe ser analizada periódicamente en virtud de la fluidez de los cambios sociales. Debe ser articulada con las demás funciones y ubicarse en el nivel académico que les corresponde.
En el último período se logró una importante descentralización de las áreas habituales, con transferencia de recursos a todos los servicios para el desarrollo de la función de extensión y actividades en el medio. Las primeras evaluaciones anticipan un uso pertinente y específico de los recursos asignados a los servicios en acciones de extensión y relación con el medio.

Por otra parte se ha logrado incorporar a la estructura de la Unidad Académica del SCEAM un pequeño equipo central dedicado a los Derechos Humanos. En este área la institución debe propiciar un mayor involucramiento, promoviendo la igualdad en todos los campos, la democratización de la vida social y el acompañamiento crítico y comprometido de la agenda de derechos.

Se ha logrado también que la colaboración de la extensión en la formación integral de los estudiantes esté cada vez más vinculada con los equipos de enseñanza de los servicios y con la generación de experiencias iniciales de investigación. Debe profundizarse en estos procesos, y obtener fondos que permitan crear un área de extensión cultural.

En cualquiera de estas instancias, se requiere incrementar los vínculos con los sectores sociales organizados, así como la interacción sistemática con otros niveles de la educación, en particular con el secundario.

 

11) Diversos temas en los que se ha avanzado y se debe continuar y profundizar procesos.

a) Impulso decidido a la creación de conocimiento original

La investigación y otras formas de actividad creativa dan sustento a la calidad de la enseñanza así como contribuyen a la conformación de un sistema científico-técnico-cultural nacional. Debemos hacer los máximos esfuerzos por mantener el ingreso anual de más de 70 docentes al régimen de Dedicación Total. El apoyo a los grupos consolidados, la detección de los que conviene hacer progresar, el impulso a la actividad interdisciplinaria y a los grupos de investigación fundamental en todas las disciplinas, siguen siendo desde la UR el sustento principal de la generación de conocimiento en el país, y a ello tenemos que seguir apostando con propuestas a la vez sustentables e imaginativas.

b) Apoyo firme a las políticas de fomento de posgrados de buen nivel

El esfuerzo que se ha realizado en las últimas décadas por consolidar el sistema de posgrado ha continuado. Se incrementó muy fuertemente el número de becas financiadas por la Comisión Académica de Posgrado (CAP). A título ilustrativo, entre 2015 y 2017, las becas de apoyo a docentes pasaron de 61 a 124 y las becas en total se llevaron de 122 a 182.
Se requiere un diagnóstico de las distintas realidades en materia de formación de posgrado y creación de conocimiento, para detectar fortalezas y carencias, de forma de incentivar las primeras y solucionar las últimas.

c) Establecimiento de una visión global para la revisión de diversas estructuras y de la órbita central

Hemos avanzado comenzando importantes modificaciones en las estructuras de relaciones internacionales, arquitectura, servicios de capacitación; coordinando esfuerzos y realizando inversiones para la sistematización de la información universitaria y la evaluación.

Se deberán estudiar seriamente los planteos existentes para dotar de un edificio común a las estructuras centrales, extendidas en diversos edificios del barrio Cordón.

d) Nuevos convenios colectivos con los funcionarios universitarios. Atención adecuada a su capacitación permanente

La existencia de pautas del tipo de convenios colectivos, especialmente con los funcionarios no docentes, permitió presentar la solicitud presupuestal con acuerdos previos. También permitirán enfocar diversas deficiencias de la gestión universitaria que siguen sin resolverse adecuadamente, en particular la capacitación del personal, su adaptación a las nuevas tecnologías. Todas estas gestiones y acuerdos se harán recabando la opinión de los interesados.

Este es entonces mi compromiso. Mantengo vivo el entusiasmo y el ímpetu para asumir un nuevo período con la mayor responsabilidad y seriedad. Hago mías las palabras del documento “Una coalición universitaria amplia para profundizar los cambios”:

“Las diferencias genuinas que puedan existir no pueden ocultarnos las enormes coincidencias que existen en el ámbito universitario con relación al devenir que concebimos para el sistema educativo nacional, difícilmente observables en otros ámbitos del quehacer nacional. Apostar a la fuerza transformadora de esos acuerdos posibles constituye a nuestro juicio una verdadera oportunidad para profundizar los cambios”.